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miércoles, 28 de octubre de 2009

Elecciones de graduados 2009 - Declaración

Declaración de Entre Todos ante las próximas elecciones de claustro de graduados

Estas elecciones de claustro se dan en el cuadro de la crisis económica internacional y de la crisis política en Argentina, y de su resultado depende hoy más que nunca el futuro de la universidad pública. Ni bien terminaron las elecciones nacionales, los distintos sectores patronales se abalanzaron para plantear su agenda. Los sojeros piden que se bajen las retenciones a la exportación. Los industriales, que se les paguen las deudas por subsidios o descuentos de impuestos y, por sobre todo, que no se reanuden las paritarias. Las empresas de servicios quieren el tarifazo, los bancos y los acreedores internacionales reclaman que se normalicen las estadísticas del INDEC para poder cobrar a pleno la deuda del Estado, que se indexa o ajusta por inflación.

Independientemente de cómo se repartan el poder los distintos sectores patronales, es seguro que la crisis se pagará a costa del presupuesto público y que esto afectará, por ende, a la universidad y a la educación en su conjunto. Frente a esta situación, las camarillas de profesores se adaptan, tratando de acomodarse lo mejor posible como administradores de la mercantilización de la universidad. Lo vimos en Exactas con el Konabot, y lo vemos a mayor escala con la vergonzosa actitud del CIN, y luego del Consejo Superior de la UBA, que solo discutieron como repartir el dinero girado por la empresa Yacimientos Mineros Agua de Dionisio, cuyo vicepresidente primero se encuentra procesado por la justicia federal por daño ambiental agravado.

Para hacer estos negocios, las camarillas se apoyan en los antidemocráticos órganos de cogobierno, y por ello se opusieron férreamente a hacer cualquier reforma del estatuto que implique la democratización de la UBA. Esto se hizo con el consentimiento de las autoridades de Exactas, quienes a su vez, ya han manifestado públicamente su intención de terminar con la autonomía universitaria en pos de una LES kirchnnerista, e impulsan la acreditación de carreras en la facultad. Sus planteos de democratización eran tan falaces como su defensa de los ideales de la reforma, de los cuales la autonomía universitaria era un pilar central. Hasta han llegado a plantear la separación de Exactas del resto de la Universidad, para conformar una facultad de ciencias por fuera de la UBA, una isla en la que ellos sean los reyes sin tener que pedirle permiso al resto de las camarillas de la UBA. .

Para llevar adelante su agenda, el oficialismo de Exactas utiliza los concursos para regimentar la planta docente manipulando el padrón electoral de profesores, privilegiando a sus amigos y persiguiendo a la oposición. Este sistema -aparte de ser fundamentalmente corrupto- no garantiza la estabilidad laboral de los docentes, que a diferencia del resto de los trabajadores estatales, son despedidos cuando se cumple el plazo de su cargo, sin indemnización, aún cuando hayan desempeñado correctamente sus tareas. Esta situación de flexibilización laboral -que rememora a la más acérrima competencia neoliberal menemista- es defendida por el “progresismo” de la facultad con una hipocresía indignante. Se llenan la boca hablando de concursos limpios, mientras los jurados son elegidos a dedo por la mayoría absoluta, muchas veces contra la opinión de los respectivos CODEPs. En nuestra facultad, los cargos muchas veces tienen el nombre varios años antes de que se sustancie el concurso respectivo…

En una situación de precariedad similar se encuentran los becarios (jóvenes investigadores) de la facultad, quienes no son reconocidos como trabajadores y cuyos derechos laborales son constantemente vulnerados. Las autoridades de Exactas ni siquiera sancionan a los directores de beca que abusan de su poder con sus doctorandos.

Ante esta situación, desde Entre Todos llamamos a participar de las próximas elecciones bajo los siguientes ejes:

1) Por la defensa de la universidad pública. Frente al embate del mercado en la universidad y al ahogo presupuestario, decimos No a la mercantilización de la educación y exigimos la triplicación del presupuesto. Por la derogación de la Ley de Educación Superior menemista y sus engendros como la CONEAU. Anulación de todo convenio de las universidades nacionales y del CIN con las mineras y las empresas transnacionales o monopólicas. Por una universidad en la que se haga docencia e investigación y que produzca conocimiento científico y tecnológico al servicio de los intereses del país.

2) Por concursos limpios para acceder a la docencia universitaria, y por la estabilidad laboral para todos los docentes que cumplan satisfactoriamente con sus tareas. Por una revalorización de la tarea docente. Contra la concepción neoliberal de la docencia y la investigación científica, que las equipara con la producción capitalista, mensurable en términos de productividad, oponemos una valoración de la continuidad, el trabajo colectivo y la formación docente. Por el reconocimiento de los becarios como trabajadores: que todos sus derechos sean respetados.

3) Por la democratización del gobierno universitario y el de la Facultad. Creemos que para superar las problemáticas actuales de la UBA es necesario derrotar a las camarillas que la manejan en función de sus negociados e intereses de autoperpetuación. Porque el falso progresismo de Aliaga y el bloque de los cuatro decanos, no sólo se ha demostrado incapaz de frenar el avance de la derecha en la universidad, sino que muchas veces han hecho frente común con ella, evitando por ejemplo su democratización y boicotendo las luchas por aumento de presupuesto y de salario.

Entre Todos
Graduados de la FCEN

viernes, 28 de agosto de 2009

Estabilidad docente, aclaraciones 19-8-09

Como siempre Etchenique discute con el método de la sustitución, "donde dicen... quieren decir...". Obviamente, él es un caso perdido, porque la deshonestidad intelectual no tiene remedio. Pero nos gustaría aclarar, por si aún queda alguna duda: nuestra propuesta NO es volver al estatuto de la Reforma. Como resulta obvio para cualquiera con un mínimo de buena voluntad, nuestra referencia a cómo los estudiantes reformistas proponían elegir a los docentes refuta el argumento de Etchenique. Lo cual no significa que estemos de acuerdo con aquella propuesta: nunca apoyaríamos que el Poder Ejecutivo designe los docentes.

Fue Etchenique quien defendió el concurso periódico abierto con el argumento de que era "una conquista de la Reforma". Bueno, hemos demostrado que nada tiene que ver la Reforma con el concurso periódico abierto, que defienden a ultranza los integrantes del oficialismo de la FCEN en cualquiera de sus presentaciones: ADU, Sumatoria o Sinergia. Y que el concurso periódico abierto es un invento de la dictadura instaurada por la revolución Libertadora. Es decir, que la frase de Etchenique "la finalización de un cargo por 3 o 7 años (una conquista de la Reforma Universitaria que se llamó en 1918 "Periodicidad de Catedra")" es falsa. Aunque no sabemos si su cita se debe a ignorancia
o deshonestidad.

Así como Gollum, el mítico personaje de Tolkien, se aferraba a su anillo y pasaba sus días enajenado en sus delirios, Etchenique vive abrazado al mito de la excelencia académica y, desde su torre de cristal, nos responde con la primera chicana que le viene a la mente. ¿Para qué tomarse el tiempo de leer los documentos originales si uno es tan inteligente como él, y 10 años después de doctorado ya es Profesor Titular?

Pero la evocación que Etchenique hace de la reforma no se ajusta ni a la veracidad de la historia ni al espíritu de aquellos jóvenes que querían desplazar a las camarillas y dar paso a una Universidad más democrática. Por ejemplo, proponían un único claustro docente, y representación igualitaria entre los claustros, conceptos mucho más
democráticos que el estatuto vigente, el de la Libertadora. No olvidemos que cuando el sector de Aliaga apoyó la elección de Hallú, en deliberaciones rigurosamente custodiadas por la policía (que no se privó de dar palos), nos prometieron reformar el estatuto, promesa que, como era de esperar, no cumplieron.

Otro ejemplo de la técnica que utiliza Etchenique para discutir, es cuando dice que queremos "congelar la nómina de docentes, y que no entre nadie más (y que nadie más ascienda) salvo por renuncia o jubilación de los que ya tienen el cargo". Claramente, lo que busca es provocar un irracional temor en los jóvenes docentes, que nunca más
podrían progresar porque los mediocres quedarían eternizados en sus puestos.

Sin embargo, cualquiera con un poco de voluntad se da cuenta que nuestra propuesta, en realidad, facilita la promoción de los docentes, ya que ésta dependería solamente de la capacidad y el trabajo de cada uno, y no de la "renuncia o jubilación de los que ya tienen el cargo", o de que haya alguien de quien las autoridades quieran deshacerse. Repetimos: con el sistema que proponemos, cada uno asciende según sus propios méritos. Mientras tanto, el oficialismo boicotea las luchas de los docentes y becarios para mejorar sus condiciones de trabajo y sus reclamos de aumento de presupuesto (¡Para que haya más cargos!). Se presentan como los defensores de los jóvenes,
cuando en realidad, no les garantizan sus derechos más elementales.


El sistema, en realidad, existe en la UBA para los profesores, ya que en el concurso de renovación el jurado puede proponer que sea nombrado en un cargo superior. Nos gustaría que el método fuera aplicado para todos, claro, y no como ahora que sólo se usa para los amigos. Un ejemplo lo brinda el CONICET: ahí no hace falta la jubilación o
caida en desgracia de nadie para entrar a la carrera, y mucho menos para ser promovido.

Claro, de este modo se correría el riesgo de tener más Profesores Titulares en la Facultad. Recordemos que hacen falta 8 Titulares para armar una lista de Claustro para el Consejo Directivo. Por lo tanto, cuantos menos Titulares haya, el oficialismo podrá mantener más fácilmente el control absoluto de la Facultad.

Finalizamos con una frase auténtica del Manifiesto Liminar de la Reforma, que está vigente hoy en día, gracias entre otras cosas a la soberbia y autoritarismo del oficialismo (ADU-Sumatoria-Sinergia) de esta facultad:


"Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino deI profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico.

Entre Todos
Graduados de la FCEN
Acercate, participá, votá por un cambio.

Estabilidad docente 2da parte 11/8

En un mail anterior vimos que el sistema de concursos periódicos (o periodicidad absoluta) no fue propugnado por la reforma Universitaria, sino por la Libertadora, y es peculiar al sistema argentino, en particular a la Universidad de Buenos Aires. Vimos también que en Córdoba, la Universidad de la Reforma, está aún presente el espíritu de la Reforma, y los docentes deben RENOVAR su cargo periódicamente, demostrando que se desempeñaron satisfactoriamente, precisamente como proponemos.

Ahora que nos despojamos de prejuicios, podemos analizar las bondades o perjuicios del sistema de concursos abiertos periódicos. Esencialmente, la idea subyacente es que si cada 3 años (docentes auxiliares) o 7 (profesores) se busca el mejor docente/investigador para una cátedra/área, y se lo elije independientemente de que esté o no en el cargo, el sistema mejorará indefinidamente. Resta definir, por supuesto, qué es “mejor”. Parecería que el criterio es quien-tenga-más-papers-en-revistas-internacionales-de-alto-impacto. Al menos en aquellos casos, no muchos, en los que el amiguismo y el clientelismo político no predominan.

Este método sería el equivalente a ir cambiando las lamparitas de una casa, una a una, por otra más luminosa, con la idea de que progresivamente tendremos cada vez más luz. Sin embargo, este concepto no tiene en cuenta que a veces la luz emitida depende no sólo de la calidad de la lamparita sino también de la tensión domiciliaria: ¿quién garantiza que el recién llegado post-doc del MIT que, con financiamiento de primer mundo y sin hacer docencia, producía 3 papers por año, los seguirá produciendo cuando además deba hacer docencia, llenar la categorización de incentivos, pedir la factura que diga “préstamo BID” y llegar a fin de mes con un sueldo miserable? Además, claro, de preocuparse por no perder el laburo ante el próximo recién llegado del MIT.

Por otra parte, cambiar un docente que escribe 2 papers por otro que escribe 2,5 puede significar desmantelar un grupo de investigación, cerrar un laboratorio, dejar becarios o tesistas sin director. ¿Qué hacemos con ellos? Recordemos que la “periodicidad de cátedra” se aplicaba, aún en el concepto de los milicos fusiladores, a facultades que formaban profesionales liberales. ¿Es aplicable a una facultad donde se hace investigación? ¿No corremos el riesgo de destruir en un día de concurso lo que se construyó en 7 años o más de trabajo?

¿Qué tipo de facultad fomenta este sistema? Permítasenos denominarlo una facultad menemista. Una facultad donde todos competimos con todos. Muchos estamos pensando al concurso de renovación de quién nos presentamos, a ver si conseguimos trepar un escalón más (de hecho, quienes se prestan al trabajo de buitres-académicos y andan por la vida moviéndole el piso a sus colegas tienen mayor probabilidad de ingresar y/o progresar que quienes jamás soñarían con soplarle el trabajo a un compañero de oficina). Estamos permanentemente compitiendo entre nosotros, preocupados por la productividad, como quería Cavallo, que ahora se mide en papers. Todos, claro, menos aquellos que se convierten en alcahuetes del poder, y trepan o subsisten gracias a hacer favores a los poderosos. Como los Consejeros de graduados del oficialismo, que tienen una probabilidad de ser nombrados profesores mucho mayor al promedio (y no sólo los graduados, claro).

Nosotros creemos, en cambio, que la investigación y la docencia, como cualquier actividad humana, necesita ser colectiva para ser verdaderamente creativa. Que si en lugar de pensar cómo publicamos más que el prójimo, pensamos cómo producimos más junto con el prójimo, la investigación en la Facultad va a crecer. Que si nos liberamos del fantasma de perder el cargo, vamos a poder producir mejor ciencia. Y que si en lugar de investigar lo publicable en la revista de mayor impacto, con un ojo en el próximo concurso, investigamos lo que tenga más impacto en la sociedad que nos rodea, nuestro trabajo será infinitamente más útil.

Por supuesto, hasta acá prescindimos de un hecho fundamental. Los investigadores y docentes somos, antes que nada, seres humanos. Como tales, tenemos los mismos derechos que los otros seres humanos. Tenemos derecho a la salud, a educar a nuestros hijos, a poder prever el futuro. Tenemos derecho a saber que si cumplimos con nuestra obligación, tendremos asegurado nuestro trabajo. Cuando el oficialismo habla de los derechos de los trabajadores, por supuesto, se olvida del derecho a la estabilidad laboral, a no ser despedido sin justa causa. ¿Defendería Etchenique que se eche a un tornero porque llegó otro “mejor” a la fábrica? ¿Que se eche a un albañil porque hay otro que levanta paredes un poco más rápido? El concepto subyacente en toda esta discusión es que nosotros no somos trabajadores. Sin embargo, con nuestro sueldo comemos y mantenemos nuestras familias, igual que el resto de los trabajadores.

Por último, Etchenique insulta nuestra inteligencia, una vez más, cuando dice: “Pretender que la finalización de un cargo por 3 o 7 años es un despido es parte de la campaña de desinformación y mentiras previa a cada elección de claustros”. En cualquier lugar del mundo, en cualquier rama de la actividad, cuando una persona trabaja en relación de dependencia por 3 o 7 años, y muchas veces más que eso, y no le “renuevan” el contrato, está despedida. El invento del “contrato” es parte del imaginario menemista, y fue utilizado para bajarle costos a los empresarios, a costa de los trabajadores (también es usado así en la FCEN. Según confesó un funcionario de la gestión, las maestras del jardín maternal tienen cargos docentes “porque así las podemos echar más fácil”). Cabe resaltar que 99% de los casos en los que se dejó a docentes en la calle no fue porque "no cumplieron con las tareas", como dice Etchenique. La prueba es que los jurados no dejan a los despedidos fuera del orden de mérito, que sería el modo de decir que no son aptos para el cargo. ¿O no cumplieron, pero sí son aptos?

Finalmente, aclaramos una vez más: no pretendemos que los ñoquis continúen en los cargos sin trabajar. No buscamos “congelar la nómina de docentes, y que no entre nadie más (y que nadie más ascienda)”. Simplemente no creemos que la docencia e investigación universitarias deban ser un sistema de puertas rotatorias, donde hay que echar a unos para meter a otros, que luego serán echados a su vez, a menos que se hagan amigos del poder, en cuyo caso serán favorecidos con concursos truchos.

Sería bueno que en su inevitable respuesta Etchenique deje de atribuirnos conceptos que nunca defendimos. Aunque no somos optimistas al respecto, el escorpión no puede vencer a su naturaleza. Claramente él piensa que los que nos oponemos a su visión sobre el sistema de concursos lo hacemos porque somos mediocres. ¿Creerá además que somos estúpidos?

Si Etchenique está tan preocupado por el ingreso al sistema científico/docente de los “que no tienen cargo porque "llegaron tarde"”, debería luchar por más presupuesto, para más cargos y mejores sueldos, además de muchas otras cosas imprescindibles. Algo que el oficialismo de la facultad se niega a hacer, porque están muy preocupados en quedar bien con el gobierno. Por eso no sólo no apoyan las luchas por mayor presupuesto y mejores sueldos, sino que boicotean a los demás cuando luchan. ¿O no recordamos a Etchenique, cuando la huelga triunfante de 2005, contándonos en las asambleas cómo le alcanzaba el sueldo y lo bien que vivía? ¿O no recordamos los mails del oficialismo, en esa huelga y las que siguieron, llamando a no parar y a no concurrir a las marchas?


Entre Todos
Graduados de la FCEN

Sobre la estabilidad docente 1era Parte -10/8

Recientemente, Etchenique dedicó una pieza de su abundante producción literaria a responder nuestro último mail, referido a los derechos laborales de los docentes. Agradecemos la deferencia demostrada, pero quisiéramos hacer unas aclaraciones, y como explicar razonadamente las posiciones suele ser más complejo que desvirtuarlas con un par de chicanas, este mail será más largo de lo habitual.

Dice Etchenique que el sistema de concursos periódicos es “una conquista de la Reforma Universitaria que se llamó en 1918 "Periodicidad de Catedra"”. Esta es una manera poco sutil de decir que quienes ponen en duda las maravillas absolutas del régimen que rige actualmente en nuestra Facultad son trogloditas, que intentan volver al sistema universitario del Siglo XIX. Sin embargo, las cosas no son exactamente como Etchenique nos quiere hacer creer.

En realidad, en la reforma del 18 el concepto de periodicidad no implicaba un concurso abierto periódico, sino simplemente que los cargos debían ser refrendados al cabo de unos años. Es más, no implicaba concurso, ni siquiera al inicio de la designación, ya que ésta podía hacerse simplemente por CD1. Lo que sí había en los proyectos de la Reforma era un único Claustro Docente, sin la separación elitista que existe actualmente. ¿Estará nuestro oficialismo de acuerdo con este concepto básicamente democrático?

Los concursos periódicos (o periodicidad absoluta) son un invento de la dictadura originada en la Revolución Libertadora, introducidos mediante el decreto Ley 6403 de 1956: “las cátedras serán ejercidas por períodos limitados y los plazos y las condiciones serán reglamentados por cada Universidad”. Si quisiéramos devolver la chicana de Etchenique, diríamos que el gorila es él, que defiende una ley de la Fusiladora, y no nosotros. Pero vamos a resistir la tentación.

En realidad, la designación de profesores por períodos limitados es un invento argentino como el dulce de leche, ya que lo que predomina en las universidades del mundo es el “Tenure”, es decir, la designación de por vida. Probablemente será por eso que el sistema científico argentino está tan por encima del de otros países (junto con otras preciosuras también defendidas por el oficialismo de la facultad como los incentivos, los subsidios con plata y condiciones del BID, la CONEAU, el FOMEC, y demás ideas del Banco Mundial heredadas del menemismo).

Pero aún en la Argentina, el sistema que propugnan Etchenique y el oficialismo de Exactas se sustenta en una flexibilización laboral extrema. En Córdoba, por ejemplo, al cabo de 7 o 5 años, según la categoría de la designación por concurso, “el H. Consejo Superior designará un Comité por área que evaluará los méritos académicos y la actividad docente del Profesor ... Cuando el Comité Evaluador considere "satisfactorio" el desempeño propondrá al H. Consejo Superior ... la renovación de la designación como Profesor por un plazo de cinco (5) años”. Si fuera considerado "satisfactorio con observaciones", será designado por dos años, y vuelto a evaluar (http://www.unc.edu.ar/institucional/organizacion/estatutos/profesores). ¿Y el concurso periódico abierto? Bien, gracias.

1 La periodicidad de la reforma

En el momento de la Reforma, la universidad estaba regida por la Ley Avellaneda, vigente entre 1885 y 1947. Esta ley establecía que los profesores universitarios eran nombrados por el Poder Ejecutivo, que elegía entre ternas que elevaban las Universidades, y los periodos de designación eran de aproximadamente 6 años.

¿Qué propusieron los estudiantes reformistas? Que: “El Consejo Directivo de la Facultad votará ... una terna de candidatos ... la cual será pasada al Consejo Superior... Si fuera aprobado se elevará al PEN quien designará de ella al profesor que deba ocupar la cátedra por el período y en las condiciones que determinen los Estatutos”. Además, “Los candidatos serán elegidos por concurso de examen de títulos o de cualquiera otra clase o por dos tercios de los votos del Consejo Directivo”. Es decir, el proyecto de la Reforma continuaba dejando en manos del PEN la designación de los profesores, y para la elección de la terna se podía hacer un concurso de cualquier tipo (?!), o si no, designarlo nomás.

¿Y la periodicidad? “El profesor elegido por el PEN será nombrado por un período de 6 años. Al cabo de ese periodo podrá ser confirmado por otro igual, por dos tercios de los votos del Consejo Directivo y así sucesivamente”. Es decir, que los estudiantes reformistas cuando hablaban de la periodicidad de la cátedra se referían a un sistema en el cual los docentes propuestos eran elevados al PEN, pero una vez que estos eran designados, al término de los 6 años, podían quedar en la cátedra si así lo consideraba el Consejo Directivo. Los dos tercios, cabe aclarar, no constituían mayoría especial, sino que era la misma necesaria para elevar la terna original al PEN. Entonces, como vemos, la periodicidad no implicaba concurso periódico. En realidad, no implicaba concurso, siquiera al inicio de la designación, ya que ésta podía hacerse simplemente por el voto de los dos tercios del CD.

Ambos documentos pueden consultarse en el Cable Semanal de la FCEN:

http://www.fcen.uba.ar/prensa/cable/1998/e-c278b.htm

¡Qué épocas aquellas, en las que los órganos de prensa de la Facultad estaban al servicio de toda la comunidad, y no eran sólo un pasquín de las autoridades!


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Graduados de la FCEN

lunes, 3 de agosto de 2009

Hipocresías del oficialismo de la FCEN - 3-8-09

“ La Hipocresia del Oficialismo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales –UBA”

Violaciones de los derechos laborales de los docentes auxiliares

El Profesor Etchenique y el resto del oficialismo se jactan de ser “progresistas” y a menudo citan frases como la que sigue: “La luchas obreras de principio del siglo XX generaron una serie de normas mas o menos universales, que hoy se aplican en muchisimos paises del mundo(o al menos asi lo obliga la ley). Una de ellas es la conocida "jornada de 8 horas" o de 40 horas semanales. Antes era comun el trabajo "a destajo" o "de sol a sol" como todavia pretenden (y ejecutan) muchos terratentientes con sus peones.” Roberto Etchenique (mail 23/7/2009).

La hipocresía de estas personas los lleva a escamotear del debate algunos de los reclamos históricos por los cuales dieron sus vidas miles de trabajadores desde principios del siglo XX: “la estabilidad laboral” para todo trabajador que realice sus tareas de modo correcto, la “indemnización” en caso de que un trabajador fuese despedido sin causa fundada, y el derecho a la “reincorporación” del trabajador que hubiera sido despedido sin causa justificada.

Aunque parezca increíble, el régimen laboral de los docentes auxiliares de la FCEN-UBA (la mayor proporción de la planta docente), no reconoce ninguno de los derechos mencionados. De hecho, bajo el régimen de concursos abiertos cada 3 años, un docente auxiliar puede ser despedido sin respetar sus antecedentes de buen desempeño. De este modo, por más que el docente lleve 10, 20, o incluso 30 años de actividad, ganando los sucesivos concursos, puede ser despedido sin indemnización alguna (como si nunca hubiese trabajado para la Facultad).

Como se observa el “progresismo de Exactas” somete a los docentes a un régimen laboral que, como si estuviésemos a principio del siglo XX, viola los derechos básicos de cualquier trabajador, esto es: “el derecho a un trabajo digno y estable”.

Las autoridades de la FCEN-UBA aplican la política del Tero: “cantan por un lado” para “poner los huevos los huevos por otro”, ya que la mayoría de las autoridades y profesores del oficialismo pertenecen a la carrera de investigador del CONICET, en la cual gozan de un régimen laboral que reconoce y garantiza los derechos laborales básicos en función del desempeño individual: estabilidad laboral, promoción en función del desempeño, y despido con indemnización. Mientras que, por otro lado, someten a la mayoría de los docentes de la FCEN a un régimen laboral injusto que no incluye ninguno de los logros conseguidos por los trabajadores durante el siglo XX y en lo que va del siglo XXI.

Consideramos que en forma urgente se deberían incorporar al régimen laboral de los docentes auxiliares de la FCEN-UBA los derechos a la “estabilidad laboral en función del buen desempeño del docente”, “promoción a categorías superiores en función de las tareas realizadas en el cargo y sus propios antecedentes” e “indemnización en caso de despidos sin causa justificada”. Creemos que ya es hora de abandonar el argumento liberal que sostiene que la precariedad laboral genera excelencia, el cual sustenta nuestro benemérito sistema de ‘concursos periódicos y abiertos’.

Resulta inadmisible que en el siglo XXI estos derechos no sean tenidos en cuenta en el régimen laboral de los docentes auxiliares de la FCEN, más aún cuando las autoridades de la misma pretenden ser consideradas ‘progresistas’.


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Graduados de la FCEN